Puente Real

El envejecimiento activo, un desafío del siglo XXI

Fecha: 30/01/2013

El envejecimiento de la población es una de las tendencias más significativas del siglo XXI. A escala mundial, dos personas cumplen 60 años cada segundo que pasa, lo que supone un total anual de casi 58 millones de nuevos mayores. En el momento actual, una de cada nueve personas tiene 60 años o más, y las previsiones para 2050 apuntan a una de cada cinco. Igualmente, para ese mismo año se espera que en 65 países las personas mayores representen más del 30 por ciento de la población total de cada territorio.

Las oportunidades que ofrece la transición demográfica son tan amplias como las contribuciones que puede hacer una población saludable de personas mayores con activad social y económica. Esto es lo que se dice en el informe "Envejecimiento en el Siglo XXI: Una Celebración y un Desafío", publicado recientemente por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), de Nueva York, y HelpAge International, de Londres. En esta publicación se analiza la situación actual de las personas mayores y se examinan los progresos logrados tras la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en relación con las políticas y medidas adoptadas por los gobiernos y otros interesados directos, y con la ejecución del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento. En general, se hace palpable una preocupación creciente acerca de las capacidades de las sociedades para abordar los desafíos que conlleva esta transición demográfica.

Una importante constatación de este informe es la insospechada productividad de las personas de 60 años o más en calidad de cuidadores, votantes, voluntarios y empresarios, entre otras actividades destacadas. La publicación muestra cómo las generaciones actuales y futuras pueden cosechar en todo el mundo el dividendo de la longevidad cuando se adoptan medidas que aseguran una buena atención de la salud, ingresos regulares, redes sociales y protección jurídica para nuestros mayores. Además, la crisis económica mundial ha exacerbado la presión financiera para que se proteja tanto la seguridad económica en la vejez como el acceso a la atención sanitaria por parte de las personas de edad avanzada.

Con el objetivo de asegurar la vigencia del derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental, se hace necesario que las personas de edades avanzadas tengan acceso a los servicios de atención sanitaria. Una perspectiva que abarque toda la vida debe incluir la promoción de la salud y las actividades preventivas a fin de mantener la independencia de la gente mayor, prevenir y aplazar la enfermedad y la discapacidad, y ofrecer tratamiento. En este informe se pone de relieve la importancia de poner en marcha políticas que promuevan estilos de vida saludables, el uso de las nuevas tecnologías, la investigación médica y los servicios de rehabilitación. En definitiva, asegurar que las personas tengan vidas no solamente más largas, sino también más saludables, redundará en mayores oportunidades y menores costes para nuestros mayores, sus familiares y la sociedad en su conjunto.

La perspectiva europea del envejecimiento activo

El envejecimiento de la población "es uno de nuestros logros sociales más valiosos y supone un reto para la sociedad, con importantes implicaciones para las políticas y presupuestos públicos", apunta María Iglesia-Gómez, jefa de la Unidad de Innovación y Salud de la Dirección General SANCO de la Comisión Europea. En este contexto, "prolongar la actividad laboral y social de las personas mayores no solo reportará beneficios físicos y mentales a estos individuos, sino que también redundará en el bienestar de la sociedad en su conjunto", afirma. La política de I+D de la Unión Europea (UE), plasmada en la Estrategia Horizon 2020, tiene en cuenta este reto a través del Partenariado Público-Privado de Envejecimiento Activo y Saludable (EIP on AHA, en sus siglas inglesas), creado el 14 de febrero de 2011 con el objetivo de abordar diversos aspectos relacionados con el envejecimiento. Igualmente, a mediados de 2013 se darán a conocer los nombres de las regiones europeas de referencia sobre envejecimiento.

España es uno de los países que más está participando en este partenariado, quizás por tener un de los más rápidos ritmos de envejecimiento. Aunque muchos de sus indicadores se sitúan por encima de la media de la UE -tal es el caso de la esperanza de vida o los años libres de enfermedad-, hay otros que tendrían que mejorarse, como los niveles de educación de la población. "Esto redundaría claramente en una mayor práctica de hábitos saludables y, por consiguiente, en un mejor nivel de salud", afirma la experta. Aún así, nuestro país destaca por haber puesto en marcha iniciativas tan importantes como la organización de la Conferencia Europea sobre Envejecimiento Activo en 2010 o la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el SNS. "La eficiencia y calidad de los servicios sociosanitarios o la protección de la autonomía y la dignidad de las personas mayores son algunos de los objetivos prioritarios que debe contemplar cualquier plan integral de envejecimiento activo".

En relación con la actual situación de crisis económica, María Iglesia-Gómez cree que "puede ser la oportunidad y el incentivo para ser más creativos e innovadores en la forma de buscar soluciones que enfrenten el envejecimiento y logren sistemas sanitarios y sociales más eficientes". Al hilo de esto surge un nuevo paradigma: cada vez son más las personas mayores que están sanas y que participan activamente en la sociedad mucho después de llegar a la edad de jubilación. Por lo tanto, "es necesario reconocer la gran contribución de este grupo de población al bienestar social, además de promover y defender dicho reconocimiento para que todos podamos envejecer con dignidad, autonomía y bienestar", apunta. Por supuesto, "también hay que luchar por que los servicios sanitarios y sociales, junto con los sistemas de pensiones, den respuesta a las necesidades de esa otra gran parte de la población mayor que sí padece problemas de salud, incapacidades y/o privaciones económicas o afectivas".

Se estima que hay 6,8 millones de personas mayores de 60 años con algún tipo de demencia en la UE, lo que representa cerca del 6 por ciento dentro de dicho grupo de edad. Asimismo, entre los 80 y los 84 años la prevalencia asciende considerablemente hasta el 14 por ciento de la población. Es por ello que una de las más importantes líneas de trabajo del EIP on AHA se centra en el deterioro cognitivo de las personas mayores y cuenta ya con varios compromisos de trabajo en aspectos tales como la estimulación cognitiva o el ejercicio físico. "En España, por ejemplo, la Universidad de Valencia está elaborando sendas guías de práctica clínica para apoyar a los profesionales sanitarios en la evaluación del deterioro cognitivo en pacientes psiquiátricos y en el cribado de patología mental en personas mayores", afirma la experta. Puede consultarse más información sobre este tipo de iniciativas y proyectos en https://webgate.ec.europa.eu/eipaha y en www.ec.europa.eu/active-healthy-ageing.

Año Europeo del Envejecimiento Activo

En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad desarrolla sus políticas de envejecimiento activo a través del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO). Dentro de esta línea de acción se encuentran los programas de Turismo Social para Mayores y de Termalismo Social, con los que se pretende mejorar la calidad de vida de las personas mayores, al mismo tiempo que se fomenta la creación de empleo en el sector turístico nacional en temporada baja. Asimismo, para conmemorar el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional, se han llevado a cabo en nuestro país un total de 44 actividades a lo largo de 2012, en colaboración con numerosas organizaciones no gubernamentales, asociaciones e instituciones públicas y privadas. Entre todas ellas destaca la puesta en marcha de un espacio web propio, ubicado en el portal del IMSERSO, con perfiles en facebook y twitter.

Coincidiendo con la clausura del Año Europeo del Envejecimiento y de la Solidaridad Intergeneracional, la ministra de Sanidad, Ana Mato, anunciaba que el Gobierno central "está sentando las bases y articulando los cauces para que los ciudadanos, independientemente de su edad, puedan participar en todos los ámbitos que les afecten" por medio del Estatuto del Mayor. Este documento "pretende servir de guía en la elaboración de las políticas públicas orientadas a promover un envejecimiento saludable y prevenir situaciones de dependencia", apunta César Antón, director general del IMSERSO. Además, "permitirá la creación de un espacio sociosanitario único por primera vez en España", añade. El primer borrador contempla diez áreas de actuación prioritarias: la atención sanitaria, la economía, los servicios sociales, las relaciones familiares e intergeneracionales, la formación, la actividad laboral posterior a la jubilación, la participación activa en la sociedad, los aspectos ético-jurídicos, la igualdad de oportunidades y las personas mayores en el medio rural.

Antón cree que es importante concienciar a la sociedad en relación con estas políticas por el "continuo proceso de envejecimiento al que se enfrenta nuestra estructura demográfica". Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el grupo de personas mayores de 64 años se incrementará en 7,2 millones de individuos hacia 2052 (un 89 por ciento), por lo que pasará a representar el 37 por ciento de la población total de España. Asimismo, en los próximos quince años se va a producir un cambio de perfil generacional en ese mismo colectivo: "hombres y mujeres más formados e informados, con una amplia experiencia laboral, redes sociales más extensas y consolidadas, y mayores ingresos económicos como consecuencia de la masiva incorporación de la mujer al mundo laboral". En el momento actual, nuestros mayores opinan e intervienen directamente en los asuntos que les atañen por medio del Consejo Estatal de las Personas Mayores, un órgano colegiado de carácter consultivo y asesor de la Administración General del Estado.

Las personas mayores y el mercado laboral

Según el director de Comunicación de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), José Alberto Álvarez, "hay una conciencia clara de que las cosas van a cambiar mucho a causa del envejecimiento de la población, pero se echa de menos un plan de actuación bien definido para abordar este asunto". Es por esto que ve muy conveniente la implantación de una estrategia nacional sobre envejecimiento activo. "Los cambios necesarios deben abordarse en profundidad y cuanto antes", afirma. Asimismo, uno de los objetivos de dicho plan integral "tendría que ser el mantenimiento de las personas mayores dentro del mercado laboral". Aunque la UDP demanda principalmente un sistema de protección social suficiente y sostenible, también sabe que "es necesario plantearse unos cuantos interrogantes sobre los sistemas de salud, de atención sociosanitaria y de participación social de los jubilados" en base a las previsiones demográficas.

Para este experto, el envejecimiento activo "es un concepto que aúna la promoción de hábitos de vida saludables con una mayor participación e integración de las personas mayores en la sociedad". Bajo estas mismas premisas, la UDP puso en marcha las campañas "Doce Causas para 2012" y "Está en tu mano" a lo largo del año pasado. La primera de ellas "se hizo en colaboración con el IMSERSO y consistió en la realización de varios informes sobre aquellos temas que más directamente afectan a nuestros mayores", explica José Alberto Álvarez. La segunda propuesta contó con el apoyo de la Fundación Vodafone y de la compañía biomédica Pfizer, y se centró en la grabación de diez anuncios publicitarios protagonizados por jubilados y pensionistas de diferentes ciudades de España y su posterior difusión a través de las redes sociales.

La visión de los geriatras

En los últimos años, el envejecimiento de la población y el consiguiente aumento del número absoluto de personas dependientes están poniendo de manifiesto la importancia del envejecimiento activo, que no es otra cosa que "prevenir la discapacidad para continuar siendo independiente", apunta el doctor Jaime Rodríguez Salazar, vicesecretario de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Precisamente, una de las bases de la geriatría es la prevención de la dependencia. "Nos preocupamos por la calidad de vida de las personas mayores, de tal manera que intentamos dar vida a los años más que años a la vida", explica. Es por todo esto que "hay que potenciar la especialidad".

El experto ve necesaria una estrategia nacional de envejecimiento activo que implique a todos los profesionales sanitarios y a la población en su conjunto. "Se debe incidir en la concienciación de la sociedad en general y hay que establecer una serie de itinerarios y consejos básicos relacionados con este asunto", afirma. En el actual contexto de crisis económica, "tememos que se estén dejando de lado medidas muy beneficiosas a largo plazo" tanto en España como en el resto de Europa. En este contexto, "hay que tener claro que la prevención de la dependencia no se consigue en dos días" y que "las consecuencias serán mucho peores y más costosas para nuestros sistemas sanitarios en caso de no llevar a cabo dichas acciones".

Los geriatras "somos los profesionales sanitarios que más nos preocupamos por la funcionalidad de nuestros pacientes", señala el doctor Rodríguez Salazar. Por ello, y teniendo en cuenta que España cuenta con una de las poblaciones más longevas del mundo, el experto no entiende por qué la geriatría sigue sin estar plenamente implantada en todas las comunidades autónomas. "No sirve de nada una completa atención hospitalaria si el paciente mayor regresa después a su casa y no sigue los consejos y recomendaciones que se le dan", apunta. Es por ello que "la comunicación con los profesionales del primer nivel asistencial debe ser la base del manejo de estos pacientes, constituyendo sus familias el principal punto de apoyo".

La prevalencia de la depresión es especialmente significativa en este grupo de población. Según diversos estudios, las cifras van desde el 15 por ciento de las personas ancianas totales al 30 por ciento de los mayores hospitalizados. Igualmente, "entre el 30 y el 75 por ciento de los pacientes institucionalizados en residencias pueden verse afectados por esta patología", señala el experto. "Hay muchos factores implicados, pero uno de los más importantes es el deterioro funcional, que afecta directamente a la capacidad de valerse por sí mismo". Con todo esto, "es seguro que cuanto más activo se está menos depresión hay". La base para un envejecimiento saludable está en "un buen control de las enfermedades, una dieta apropia y una actividad física moderada".

Fuente: Cluster de la Salud de Extremadura 

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